Asesoría Psicológica en todas las edades.

Este es un espacio dedicado a todas las personas, mensualmente tendrá artículos de su interés relacionados con el desarrollo social, emocional, intelectual así como diversos temas de interés general.
Bienvenidos y esperamos sus comentarios y sugerencias.
Psic. Montserrat Espinosa Santamaría
Lic. y Mtra. en Psicología por egresada de Ciudad Universitaria, UNAM.
Especialista en Terapia de Juego.
Consultorios ubicados en las Col. Aculco -Jueves y domingo-, Taxqueña -miércoles- y Obrera -Lunes- de la Ciudad de México, atención mediante cita previa:
Celular y WhatsApp: 55 28 48 38 63

miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Cómo ayudar al autocontrol? Regulación de emociones con la Botella de la Calma


Recomendaciones para el  uso de la botella de la calma.



La experta en Educación María Montessori nos propone una técnica para apoyar a los pequeños (y adultos también) a autorregularse cuando las emociones sean muy altas, están llorando o enojados y nos preocupan esos momentos en los que los niños pierden el control, les domina un berrinche y no son capaces de gestionar sus impulsos. 
Con la botella de la calma o la paz (además de paciencia y comprensión firmes), podemos apoyarlos al brindarles esta herramienta que les ayudará a gestionar sus emociones y autocontrol para calmarse y sentirse mejor, a hacer más lenta la respiración y el latido de nuestro corazón, y se llama autocontrol. Al igual que los copos de la botella cuando la dejamos quieta se calma, con las emociones y pensamientos pasa igual, ayuda también a mejorar la atención y la concentración.
Según estudios en neuropsicología, mientras que el niño observa la caída de brillo, puede organizar y centralizar el sistema nervioso. Cuando el niño está estresado, su ritmo cardíaco se acelera junto a su respiración y al ver la lenta caída del brillo, genera un modelo visual para inconscientemente entregar una señal al cerebro que disminuya la agitación. Además, mientras sucede esto, el adulto puede proporcionar un espacio para que el menor  trate de explicar las razones de la tristeza, la ira o la frustración.
Hay que considerar que cada niño responde de una manera diferente y que habrá que probar el interés que tenga frente a este pote de la calma. Asimismo, que éste funciona mejor con niños de dos a cinco años, y es importante que el tamaño del bote sea el apropiado al tamaño del niño.
Es recomendable elaborar la botella con el niño, hacerlo partícipe y platicar que al agitarlos se mueven muy rápido (como nuestros pensamientos y emociones cuando estamos nerviosos, enojados o asustados), y que al dejar la botella quieta los brillos empiezan a moverse cada vez más despacio hasta quedarse quietos en el fondo, así  ellos entienden que al igual que la botella se agita y se calma, a las personas nos pasa igual. (Si el brillo se asienta demasiado rápido pueden agregar más pegamento al líquido. Si es demasiado lento, se puede añadir un poco más de agua, la parte superior de la botella quede firmemente cerrada.)
Es muy sencillo, cuando el niño se presente exaltado deberá tener a la mano la botella y en lugar de pegar, gritar o aventar objetos tomar la botella, agitarla y observar: mientras el brillo se está asentando, el pequeño tiene algo para concentrarse y esto lo ayudará a calmarse. No se preocupen si los niños no entienden muy bien las primeras veces, con la práctica irán comprendiendo:
Agitamos la botella y la apoyamos en el suelo, tenemos que observar muy atentamente como los brillitos poco a poco se van a ir moviendo más despacio, y seguiremos mirando hasta que se quede totalmente quieta en el fondo.  En este momento nosotros ahora también estamos muy calmados porque hemos parado.
En casa podrán usar la botella cada vez que se sientan nerviosos, asustados, enojados o incluso molestos. Que sólo tienen que agitarla y observarla quietos esos segundos para calmarse, en cada ocasión.
La botella logra reenfocar la mente sin que sea necesario que los adultos acabemos interviniendo con castigos, gritos o amenazas.






Los niños suelen emocionarse mucho al principio con la botella, y a veces con la euforia les cuesta calmarse, pero suelen aguantar muy bien el tiempo atentos cuando ven que todos lo hacemos, podemos usarlo toda la familia. Todo lo que hagamos los adultos, les motivará a los niños a hacerlo e imitarlo, hay que ponerles el ejemplo.

En el caso del salón de clases puede haber una botella para todo el grupo o cada niño tener su propia botella (no se aconseja que solo uno o ciertos niños tengan botella, para evitar etiquetarlos o señalarlos). Si es el caso que cada niño tenga su propia botella, el pequeño puede elegir ponerle una etiqueta con su nombre y un dibujo.
*En niños más grandes, adolescentes o adultos puede ser el tiempo para que piense respecto a su actitud.








Psic. Montserrat Espinosa Santamaría Lic.y Mtra. en Psicología por la UNAM

jueves, 15 de septiembre de 2016

MANEJO DEL DUELO EN NIÑOS PREESCOLARES

Cuando hablamos de duelo nos referimos al conjunto de fenómenos que los seres humanos manifestamos en los ámbitos psicológico, biológico y social tras una pérdida afectiva. El duelo consiste en un proceso adaptativo, es decir, que “se va elaborando”. Se trata de uno de los acontecimientos más estresantes en la vida de una persona y cada individuo necesita un tiempo variable para la recuperación.
Un caso especial de riesgo son los niños que pierden a su padre o madre, cuando alguna de estas figuras importantes está ausente los pequeños experimentan una angustia de separación.

El concepto de muerte es abstracto y complejo, la forma de abordarlo depende de múltiples factores como la edad, educación, creencias religiosas, estabilidad emocional, entre otras.
Hasta los 3 ó 4 años hay una ignorancia relativa del significado de la muerte y no se considera como algo definitivo. Se suele confundir la muerte con el dormir. Entre 4 y 7 años, la muerte sigue siendo un hecho temporal y reversible, y los muertos tendrían sentimientos y funciones biológicas. Pueden preguntar cómo come el fallecido o si va al cuarto de baño. También puede haber “pensamientos mágicos”, en el sentido de que pueden creer que un mal pensamiento de ellos causó esa muerte. Entre 5 y 10 años, la muerte sería final e irreversible, pero los muertos conservarían algunas funciones biológicas. En muchos niños antes de los 10 años, la muerte sería irreversible y consistiría en el cese definitivo de todas las funciones biológicas. En casi todas estas edades, el hecho de la  muerte le ocurre a los demás y no se piensa en una muerte propia.

En realidad, antes de los cincos años no se llega a entender los tres componentes básicos de la muerte:
1. Es irreversible, definitiva y permanente,
2. Consiste en la ausencia total de las funciones
vitales y
3. Es universal, es decir, que nadie escapa de morir.
También antes de esa edad es muy escasa la tendencia a llorar por un duelo. Lo que suele haber, sobre todo, es perplejidad y confusión. Es por eso que preguntan reiteradamente por el fallecido: dónde está y cuándo volverá.
Hay tres temores muy frecuentes en el duelo infantil:
1. ¿Causé yo la muerte?,
2.- ¿Me pasará
esto a mí? y
3. ¿Quién me va a cuidar?

Puede dividirse el proceso de duelo en los niños en tres fases:
1. Protesta. El niño añora amargamente al progenitor fallecido y llora suplicando que vuelva,
2. Desesperanza. Comienza a perder la esperanza de que vuelva, llora intermitentemente y puede pasar por un período de apatía,
3. Ruptura de vínculo. Empieza a renunciar a parte del vínculo emocional con el fallecido y a mostrar interés por el mundo que le rodea.

Igual que ocurre en los adultos, existen unas manifestaciones del duelo infantil que se consideran
normales y que se enumeran a continuación:
• Conmoción y confusión al haber perdido a una persona amada.
• Ira por haber sido abandonados y que pueden ponerse de manifiesto en juegos violentos, pesadillas y enfado hacia otros miembros de la familia (dar patadas, por ejemplo).
• Vuelta a etapas anteriores del desarrollo emocional con conductas más infantiles (exigiendo,
por ejemplo, más comida, más atención, hablando como un bebé o miedo a la oscuridad).
• Culpabilidad derivada de la dificultad de relación con el fallecido o de la creencia de haber
causado su muerte por el mero hecho de haber deseado en algún momento que ya no
estuviera o que desapareciera.
• Tristeza por la pérdida, que se puede manifestar con insomnio, anorexia, miedo a estar
solo, falta de interés por las cosas que antes les motivaban y disminución acentuada del
rendimiento escolar.

*      Miedo a perder al progenitor que sigue viviendo o ser abandonado por éste.

El pequeño puede presentar cualquiera de estas manifestaciones o algunas otras, hasta el momento, en el consultorio he observado la última que está en negritas.

El abordaje debe ser un trabajo en equipo con la familia, ustedes como escuela y su servidora en consultorio. Hay que proveer de afecto a Iñaki, darle confianza, escucharlo, platicar con él y resolver sus preguntas sin dar información FALSA o EXCESIVA (como por ejemplo que su mamá está en el cielo o lo está viendo, ya que a su edad toma las cosas de forma literal y la va a seguir buscando al voltear al cielo).
Los limites y responsabilidades de Iñaki deben ser estables, es decir los mismos que para el resto de los niños (en el caso de la escuela) necesita consistencia en la disciplina impuesta por los adultos responsables de su educación, hay que evitar victimizarlo o etiquetarlo como por ejemplo: “pobrecito es que se murió su mamá”, tanto directamente a él o por medio de los otros niños del grupo.

En los niños no es demasiado frecuente la tristeza o el abatimiento como en los adultos, sino que las manifestaciones del duelo suelen ser más bien cambios de conducta o de humor, alteraciones en la alimentación y en el sueño, y disminución del rendimiento escolar.

La mayoría de las conductas y de los sentimientos se van atenuando con el paso de los meses, excepto la conexión con el familiar fallecido, que se alarga en el tiempo y que sirve para elaborar la
pérdida.

Hay que estar muy alertas a los signos de un duelo complicado:
b Llanto frecuente,
b Berrinches o signos de agresividad,
b Apatía,
b Pérdida de interés por actividades que antes le resultaban placenteras,
b Alteraciones del sueño con pesadillas,
b Miedo a quedarse solo,
b Dolores de cabeza o dolencias físicas,
b Imitación excesiva de su mamá y expresiones repetidas de reencontrarse con ella,
b Disminución del rendimiento escolar o no querer ir a la escuela.

Recomendaciones para casa y escuela:

*      A nivel general, convendría “educar para la muerte” a nuestros hijos desde los primeros años, quitando dramatismo a un hecho natural y que nos rodea en todo momento. Casi la mitad de los niños entre dos y seis años han vivido alguna experiencia cercana de muerte (vecinos, abuelos, animales). Sería muy conveniente introducir el tema de la muerte en los colegios.
Anexo algunos libros que pueden apoyar a abordar el tema de la muerte con los niños de preescolar:
Caracoles, pendientes y mariposas – Alvarez A. – Ed. Edelvives, Madrid 2002
Los niños y la muerte – Kübler-Ross E. Ed. Luciérnaga, Barcelona 1992.
Osito y su abuelo – Gray N. Ed. Timun Mas, Barcelona 1999.
Recuerda el secreto – Kübler-Ross Ed. Luciérnaga, Barcelona 1992.
Te echo de menos – Paul Verrept, Ed. Juventud. Barcelona 2000.
Consejos para niños antes el significado de la muerte – Wolfelt A. Ed. Diagonal, Barcelona 2001.
Mamá, ¿qué es el cielo? – Shriver M. Ed. Salamandra, Barcelona 2000.
Se ha muerto el abuelo – Saint Mars D. Bloch S. Ed. Galera, Barcelona 1998.

*      El tabú que la sociedad actual tiene sobre la muerte y cualquiera de sus manifestaciones no es lo más apropiado por una correcta educación. La muerte no se lleva porque es símbolo de decadencia y fracaso. Hay que ocultarla a toda costa en esta sociedad tecnológica que nos ha tocado vivir. La cultura que no valora la muerte, tampoco valora la vida (3,4). A este ocultamiento lo llama Carlos Cobo, el mayor experto en duelo infantil de nuestro país, “la Gran Mentira”. Dice el psiquiatra infantil del Hospital “La Paz” a este respecto: “A menudo, hablo de la muerte con niños. Les pregunto si han tenido experiencia de seres queridos que hayan fallecido y, a partir de ahí, sobre todo si la respuesta es afirmativa, me es fácil entablar una conversación en la que la primera parte es más indagatoria y luego se abre más a su espontaneidad, a sus asociaciones libres y a expresiones creativas, como el dibujo, que da pie, a su vez, a más contenidos verbales sobre el tema”.

*      Conviene favorecer la expresión de las emociones y la comunicación empática. Frases como “No llores”, “No estés triste”, “Tu llanto no va a revivirlo”, etc. pueden abortar esta expresión e impedir que el niño se desahogue. Hablar del padre o de la madre que ha fallecido no es producir sufrimiento en el niño, sino que le consuela y le ayuda a elaborar la pérdida. Hay que hablar de la persona fallecida con toda naturalidad.

*      Utilizar sin reparo la palabra “muerte” y decirles que todo lo que vive, muere algún día.
*      La información al niño suele ser tardía y equívoca. Muchos padres, en su afán de proteger al niño, le informan de que el progenitor fallecido se ha ido de viaje, está en el hospital o se ha quedado dormido, lo que complica el proceso normal del duelo. No se debe mentir ni recurrir a explicaciones fantásticas o eufemismos, aunque se puede explicar de una manera suave algunas situaciones delicadas, como en caso de suicidio del progenitor. Se puede hablar aquí de “ataque al cerebro” y de que el fallecido no sabía lo que hacía. Las mentiras mantenidas a lo largo del tiempo (“se ha ido de viaje”, “volverá muy pronto”) sólo traen complicaciones. En especial, no debemos ligar el hecho de la muerte con el sueño (que puede derivar en trastornos del sueño) o con un viaje (que pueda dar sensación de abandono).
*      Es natural conservar fotografías y recuerdos del progenitor fallecido, pero tampoco hay que
 pasarse al otro extremo de dejar la casa como si el difunto estuviese a punto de entrar en cualquier momento. No convertir la casa en un santuario.
*      La fantasía de los niños puede llevarles a considerar que algo que pensaron o dijeron en algún momento determinado fue la causa de la muerte de la persona querida. Hay que decirles con firmeza que no ha sido culpa suya y ayudarles a ver la diferencia entre deseo y realidad.
*      Es necesario mantenerse física y emocionalmente cerca de ellos, garantizarles el afecto y compartir con ellos el dolor así como ofrecerles modelos de actuación. El progenitor superviviente, por ejemplo, no debe esconder su dolor y es conveniente que muestre al niño su fragilidad y sus sentimientos y compartir con él su tristeza. Hay que comentarles que no vamos a olvidar a la persona querida y que la vamos a seguir queriendo aunque haya muerto. Son importantes las demostraciones físicas de cariño, con besos y abrazos. Dedicarle mucho tiempo, con juegos y caricias.
*      Hay que garantizar la estabilidad y retomar lo antes posible la normalidad de la actividad cotidiana. Nunca hay que tratar de fingir que no ha pasado nada, o que el fallecimiento no ha ocurrido, o que la vida del niño no va a cambiar porque no tardará en persuadirse de lo contrario. De aquí que resulte muy necesario mantener “la rutina” y “las normas” que existían antes del lamentable episodio, de forma que el niño no sienta que el mundo se desorganiza o se desestabiliza. Esto ayuda a conservar un cierto orden dentro de la confusión que se produce en estos eventos. Lo que más ayuda al niño frente a la pérdida es la recuperación del ritmo cotidiano de sus actividades y potenciar los elementos adaptativos existentes: colegio, amigos, juegos, etc. No sería conveniente, por ejemplo, en esos momentos un cambio de colegio.


Esperando que las presentes acotaciones les apoyen en el manejo de la situación delicada por la que atraviesan Iñaki y su familia me despido enviándoles saludos cordiales y reiterándoles mi apoyo y disposición para cualquier asunto particular o general:
Psic. Montserrat Espinosa Santamaría Lic.y Mtra. en Psicología por la UNAM

sábado, 4 de junio de 2016

Los "terribles 2"

Los padres de pequeños que se encuentran entre los dos y los tres años suelen alarmarse al ver que su hijo “de pronto” tienen una actitud de rebeldía, negativismo, protestan y lloran más, lo que necesitan es sentirse autónomos y  competentes ya que están dejando de ser bebés para convertirse en niños, este comportamiento es el esperado para su edad, no hay que preocuparse de más, siempre y cuando no agredan a los demás o a sí mismos.
Lo que sí es importante es establecer límites claros y no “permitirles hacer su voluntad” ya que están en una etapa de aprendizajes para el resto de su vida, en este caso, están conociendo la forma en que se vincularán y relacionarán socialmente además de cómo solucionar los problemas, por lo que hay que promover la asertividad desde ahora.      

Toda actitud difícil de un niño implica un motivo subyacente, es importante lejos de etiquetar o condendar, conocer las causas que motivan dichos comportamientos para ayudar al pequeño a ser nuevamente feliz.
Algunas de las causas por las que suelen presentarse estas conductas pueden ser:
·         Cambio de rutinas (de escuela, de casa, de cuidadores principales, entre otras).
·         Comunicación inadecuada (por el tono, tipo de lenguaje, falta de escucha activa, entre otras).
·         Defensivas (cuando se siente atacado por otro –niño o adulto-).
·         Falta de límites (tolerancia a la frustración, ya que no ha aprendido a ceder en sus deseos).
·         Físicas (que no vea o escuche correctamente, o algún trastorno en el aprendizaje).
Como padres o profesores, ¿qué podemos hacer?
ü  Crear comunicación por medio de preguntas claras.
ü  Estableciendo límites firmes y que todos los cuidadores los sigan todas las veces.
ü  Identificar situaciones específicas donde se presentan los comportamientos desadaptativos para conocer los estímulos que los desencadenan y trabajar las causas de forma específica.
ü  Realizar chequeo médico para descartar algún déficit sensorial.
ü  Estos comportamientos no se “corrigen” con castigos, sino con paciencia, dedicación, afecto y compromiso.  
ü  El niño debe aprender que no hay castigos sino consecuencias para sus comportamientos, tanto los positivos como los negativos.
ü  Cuando haga berrinche, recuérden que él es el niño… nosotros como adultos NO debemos responder con otro (gritando, diciéndole “feo o tonto, ya no te quiero”, amenazarlo con acusarlo o golpeando), hay que demostrarle control y calma.
ü  En lugar de castigar hay que repetirle lo que se espera de él.
ü  Podemos también plantearle posibilidades que le den la sensación de control, por ejemplo: ¿quieres el suéter negro o el rojo? Esto hará que use el suéter (objetivo del padre o profesor) pero también le hará sentir independiente (Yo elegí el rojo).

ü  Es muy importante siempre reforzar los comportamientos positivos, puede ser una caricia, un halago verbal, intenta que estos sean variados, hay que evitar que asocie las conductas positivas con regalos físicos o costosos.



Psic. Montserrat Espinosa Santamaría Lic.y Mtra. en Psicología por la UNAM

domingo, 29 de mayo de 2016

Cutting

Autolesiones: Cutting

"Quien tiene un porque para vivir, encontrará casi siempre el cómo"- F. Nietzche

      Las autolesiones en general, entre ellas , siempre el cutting son prácticas que llevan a cabo, principalmente niños, adolescentes y adultos jóvenes entre 10 y 25 años aproximadamente siendo en su mayoría mujeres. 
      Un gran problema es que estas conductas son de rápido contagio entre la población vulnerable y se están generalizando y volviendo cada vez más comunes en nuestra sociedad, además de que, en muchas ocasiones estas conductas se convierten en adicción.
    Consiste en dañarse deliberadamente -quemándose, cortándose, arañándose o mordiéndose- y a escondidas para liberar su dolor y ansiedad, escondiendo estas autolesiones bajo su ropa, pulseras o muñequeras.
      Se trata de falta de control de impulsos y falta de estrategias para identificar, controlar y expresar emociones y sentimientos ante las distintas situaciones que se viven y realizan estas prácticas de forma repetitiva para calmar, aliviar, olvidar o asimilar su dolor emocional, como en el resto de las adicciones (al juego, alcohol, robar, etc.).
    Los lugares más frecuentes son los brazos, piernas o abdomen con pedazos de cristal, alfileres,  cuchillos, tijeras, navajas o algún objeto cortante, sin embargo llegan a hacerlo en algún lugar del cuerpo. En algunos casos lo que buscan es aliviar su sufrimiento emocional, ya que no conocen otra forma de expresarlo, consideran tener el control y no buscan el suicidio.
Algunos de los síntomas son:
-Vestir con ropa cubierta aunque haga calor
-Uso de muñequeras o pulseras gruesas tapando la zona de la herida
-Irritabilidad, mal humor
-Tiempo excesivo en el sanitario o algún lugar en solitario
-Rebeldía
-Otras conductas nocivas asociadas: fumar, beber, ingerir marihuana
-Esconder objetos en su cuarto, especialmente afilados
-Manchas de sangre en ropa, toallas o sábanas.

Hay diferentes usuarios: los que lo hacen todos los días y los que realizan estas prácticas cuando están estresados, según datos de la Revista de Psiquiatría (2015) las motivaciones más comunes son:
  • Aliviar un dolor emocional.
  • Sensación de control.
  • Deseo de morir (no necesariamente de acabar con su vida).
  • Simpatizar con el grupo de amigos.

¿Qué hacer?

Acudir a un especialista de la salud, en primer momento con el psicólogo y de ser necesario, acudir a valoración psiquiátrica dependiendo el caso, siempre en tratamiento conjunto con el primero.

sábado, 12 de septiembre de 2015

ESCUELA PARA PADRES

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ESCUELA PARA PADRES
El objetivo de Escuela para Padres es proporcionar a los padres de familia diversas estrategias para entender, apoyar, comprender y dar respuesta a los cambios propios del proceso de desarrollo por el cual están pasando sus hijos, tanto en el ámbito emocional, afectivo, académico, como social.
Ser padre y madre no es fácil, si bien es complicado también es una de las “profesiones” más gratificantes y emocionantes que puede haber en la vida. Por esta razón es tan importante que nos preparemos como padres para encarar de manera eficaz y eficiente esta tarea de ser una guía para nuestra familia y educar a nuestros hijos para que sean personas felices y desarrolladas plenamente en todos los ámbitos de la vida.
Propuestas de Conferencias y Talleres para escuelas por población:
Talleres para padres
Talleres para niños
Talleres para profesores
Conferencias para padres
Propuestas de Conferencias y Talleres para escuelas por nivel educativo:
Lactantes-Maternal
-Estimulación Temprana (Taller para padres e hijos)
-¿Cómo me deshago del chupón? (padres)
-Límites –hora de dormir, tiempo de tv, - (padres)
-Control de esfínteres (Taller para padres)
-Juegos y pasatiempos para cada edad (maestras-padres)
-Apego (padres)
-Duelo (padres)
Preescolar
-Estimulación del lenguaje oral (Taller para padres e hijos)
-Miedos (Taller para padres)
-Juegos y juguetes (Taller para padres)
-Límites (Taller para padres)
-Sexualidad: ¿Qué es eso? (maestras, padres, niños)
-Apego (padres)
-Comunicación Familiar (padres)
-Estilos de Crianza (padres)
-Promoción de Conductas Prosociales (padres, niños, padres-niños)
-Duelo (padres)
Primaria
-Peleas entre hermanos (padres)
-Límites (padres)
-Fomento a la lectura (padres, padres-hijos, hijos)
-Problemas de aprendizaje (padres, profesores, niños)
-"El trastorno por déficit de atención en el contexto escolar". Mitos y Realidades (Conferencia para padres)
"El trastorno por déficit de atención en el contexto escolar" (conferencia para docentes)
-Comunicación Familiar (padres)
-Obesidad infantil y nutrición (Taller para padres)
-Autoestima (maestros, padres, niños)
-Duelo (padres)

Mural: Adolescencia y Autoestima.

Estimados aprendices de los grupos: 158, 159 y 162 del Ciclo lectivo 2015-B del Colegio de Bachilleres Plantel 20. Esta es la entrada para que suban su producto de aprendizaje y reflexión sobre lo que desean plasmar en el Mural de Adolescencia y Autoestima que será colocado el día Miércoles 30 de Septiembre en el plantel y corresponde al 40% de su calificación en el primer bloque de la asignatura Orientación I. 

Les recuerdo que hay que elaborar su producto y subirlo en una diapositiva de Power Point a más tardar el próximo miércoles 16 de septiembre a las 23:00 hrs.

Hay que comentar esta entrada, subir su archivo en formato de imagen, indicar su nombre y apellidos, grupo, día y hora de clase.

Que tengan excelente fin de semana y disfruten su día de asueto. 
Saludos:

Mtra. Montse.

jueves, 9 de abril de 2015

¿Cómo comunicarnos con los adolescentes?

¿Cómo comunicarnos con los adolescentes?
Como adultos, nos enfrentamos a los cambios de humor y rebeldía de los adolescentes. Es muy importante tomar en cuenta que son comportamientos normales por la edad y etapa de desarrollo en la que se encuentran. A continuación les presento algunas pautas para manejar la relación con ellos dentro de la cotidianidad:
-Claridad y firmeza en los límites. Esto es, establecer  y mantener consecuencias (no castigos) congruentes a las faltas. Si desde pequeños no se han respetado los límites, por ejemplo: está haciendo mucho frío, hoy no vas a la escuela…¿cómo pretendemos que siendo adolescentes no quieran incumplir las reglas, si han aprendido que “no pasa nada” si no las cumplen? Esto es un trabajo de constancia día a día desde la infancia, no puedo pretender que ahora que es adolescente sí cumpla las reglas si no ha sido así anteriormente. No voy a castigarlo sin salir un mes porque un día no tendió la cama, hay que establecer “contratos explícitos” donde cada uno acepte sus responsabilidades y las consecuencias de cumplir o no con ellas, siempre hay que vivir esas consecuencias, un problema muy frecuente es que “a veces sí y a veces no…”. Es muy importante no imponer consecuencias (castigo tiene una connotación negativa y arbitraria, consecuencia en cambio es aquello que viene de hacer algo indebido o no cumplir con algo que había que realizar) en momentos de enojo o con impulsividad.
-Evita presionarlos con asuntos menos importantes, elije tus batallas. Si no es un asunto que ponga en peligro su salud, seguridad y educación, hay que aprender a dejar pasar algunos enfrentamientos desafiantes de los adolescentes más que siempre terminar en una pelea, no vamos –ni es sano intentarlo- a cambiar sus gustos, amigos, preferencias o cuestiones que estén definiendo su imagen o personalidad.
-Mantener la calma. Por muy molesto que estés, el adulto eres tú y en ti está mantener la serenidad ante los desafíos del adolescente.
-Buscar ayuda profesional. Somos padres, somos humanos, así como cuando vamos a un chequeo anual con el dentista, es importante aprender a solicitar ayuda profesional, no hay que esperar a encontrar al adolescente consumiendo sustancias, dejando la escuela o alguna otra situación disruptiva para acudir con el psicólogo. En la adolescencia el psicopedagogo puede auxiliar en cuanto a la toma de decisiones vocacionales, personales, académicas, de adaptación social, entre otras muchas situaciones.
-Establecer la comunicación mediante el diálogo. Escucha abierta y activa, evitar las conversaciones en monólogos o que finalizan en una pelea. Buscar y crear el lugar, ambiente y momento adecuado, cuando el adolescente lo necesita (que no será necesariamente cuando el adulto lo requiera). Cuando el adolescente busca contar alguna situación, hay que intentar en la medida de lo posible: a) Evitar decir que estoy ocupado y después hablaremos de eso –un después que nuevamente el adulto decide, no el adolescente provocará que ya no quiera confiar la información- b) Confiar en él y no empezar a culpabilizar o al famoso “te lo dije” o “¿qué esperabas?” o “esas amistades no te convienen” –ya que en ocasiones subsecuentes se abstendrá de confiar la información-, c) Actuar con serenidad y evitar “espantarse” –con palabras, pero también con nuestro comportamiento no verbal, tanto gestual como corporal- cuando haga alguna confidencia “fuerte” o nos dé información que como padres no es tan agradable de conocer.
-Ser optimistas. Ser capaces de confiar y ver las fortalezas y virtudes del adolescente, enfocarnos en lo positivo más que en lo que no nos gusta de ellos, ya que si solo le hago ver lo flojo, malhablado, etc. En lugar de resaltar lo bueno que es para utilizar la computadora por ejemplo, se romperá toda comunicación ya que siempre le resalto lo mismo que no ayudará a su autoestima y actuará a la defensiva.
-No culparse como padres. Si el adulto asume la culpa de la falla, le quita responsabilidad de sus acciones al adolescente y es más difícil que éste aprenda del error, lo que implica el riesgo de equivocarse de nuevo en situaciones similares.
-Proporcione amor incondicional. Es común que adultos le digan a niños, si no te portas bien el señor te va a llevar…¡error!… el padre o madre es el adulto que está siendo ejemplo en todo momento, por lo tanto no es la salida fácil a los problemas huir o que alguien más “se lo lleve” hay que aprender a  dialogar y nunca condicionar el amor que tenemos a los hijos, siempre respetando los límites y mostrándoles que hay consecuencias. Al permitir asumir las consecuencias de sus errores le brinda oportunidades de independencia, madurez y aprendizaje, el adolescente necesita saber que usted lo  ama y está abierto y dispuesto a perdonar y dar nuevas oportunidades.

lunes, 23 de marzo de 2015

Desarrollo y Aprendizaje

Son procesos distintos que se encuentran mutuamente influidos y relacionados. Ninguno se puede dar sin el otro, y cualquier avance que se presente en el primero, afectará al segundo. Esta interrelación de procesos está guiada por 12 principios.
El desarrollo es un proceso continuo que tiene las siguientes características:

a)      Es Universal ya que se presenta de la misma forma en todos los niños y las niñas, independientemente de su nacionalidad, condición social, creencias, cultura y tiempo.
b)      Es Secuencial, ya que las habilidades se van dominando siempre en el mismo orden.
c)       Es Jerárquico, aquellas habilidades iniciales y más básicas son el cimiento parala adquisición de las conductas más complejas.
d)      Es Dinámico ya que el desarrollo nunca se estanca, siempre se encuentra en constante movimiento.

¿Qué factores intervienen en el proceso de desarrollo?
ü  El Ambiente en el que se desenvuelve el niño, ya que éste puede presentar elementos que promuevan o limiten la adquisición de habilidades. Por ejemplo, una niña no aprenderá a andar en triciclo si no tiene acceso a uno.
ü  La Biología, ya que ésta determina nuestras posibilidades y ritmos de desarrollo. Por ejemplo, un bebé con un padecimiento genético como el Síndrome de Down tendrá un desarrollo más lento.
ü  La interacción con personas cercanas, ya que las relaciones interpersonales pueden promover o limitar el desarrollo. Por ejemplo, si una mamá canta y platica con su hijo de manera recurrente, su lenguaje se verá beneficiado.
ü  El aprendizaje, pues adquirir un nuevo conocimiento prepara a la persona para poner en práctica y dominar nuevas habilidades.

¿Qué es el Aprendizaje?
Es la adquisición de habilidades, conocimientos y destrezas que se ponen de manifiesto a través de la conducta, es decir, la manera en que los relacionamos con los otros.  La forma en que hablamos y nos comportamos refleja aquello que hemos aprendido hasta el momento. Esta adquisición de conocimientos está influida por: 1.- las experiencias cotidianas que vivimos, pues representan importantes oportunidades para adquirir nuevos conocimientos, o bien ampliar y/o corregir aquellos que ya adquirimos y, 2.- El proceso de desarrollo ya que éste determinará cuando estamos listos para adquirir y comprender determinado aprendizaje.



Principios del Desarrollo y Aprendizaje:
1.       El desarrollo es un área que influye el desarrollo de las otras áreas. (Motriz, socioemocional, de lenguaje y cognitivo).
Ejemplo: Emiliano gatea hacia una pelota chillona, la toma y la avienta una y otra vez para hacerla sonar. Levanta la vista y sonríe a su educadora que lo observa.
2.       El desarrollo se da en una forma secuencial que permite que las primeras habilidades y conocimientos sirvan de cimiento para los posteriores. (lo cual permite predecirlo)
Ejemplo: Paola se para jalándose de un mueble, se suelta y da un paso hacia el frente.
3.       El ritmo del desarrollo varía de niño/a a niña/o dada su individualidad, así como de un área a otra.
Ejemplo: María y Carla tienen 9 meses y están en la misma sala de lactantes. María gatea para conseguir lo que quiere, mientras que Carla se arrastra y señala lo que quiere.
4.       Las experiencias tempranas tienen un efecto acumulativo y a largo plazo en el desarrollo individual de cada niño y niña.
Ejemplo: Javier tiene una educadora que le hace todo lo que necesita excepto cuando está en un grupo y la educadora está ocupada. En esas ocasiones Jorge llora y no intenta hacer las cosas por sí mismo.
5.       El desarrollo se da de manera predecible hacia una mayor complejidad, auto-regulación y capacidad simbólica (representativo).
Ejemplo: A principios de año escolar ante la instrucción “Dibuja a tu mamá”, Raúl decía ”no puedo”; en septiembre hacía garabatos, y dos semanas después dibujaba un círculo, ahora hace un círculo con orejas, manos, pies, ojos y cabello.
6.       El desarrollo y el aprendizaje se dan y son influenciados en una variedad de contextos sociales y culturales, lo cual provee de oportunidades de desarrollo ya que en cada uno se ponen en juego creencias, valores y normas que dan lugar a las prácticas educativas.
Ejemplo: Miriam está aprendiendo a controlar esfínteres. En la escuela va a la bacinica y en su casa le avisa a su mamá para que le quite el pañal.
7.       Las experiencias determinan su motivación y aproximación al aprendizaje.
Ejemplo: A Leonardo le gusta mucho escuchar cuentos, pues es algo que hace con su mamá todas las noches antes de dormir. Cuando la miss le ofrece contar un cuento, corre a la biblioteca, se sienta y presta atención durante toda la actividad.
8.       El desarrollo y el aprendizaje son producto de la interacción entre la maduración biológica y la experiencia. En este sentido, aunque tenga una limitación genética, el ambiente le puede ayudar a desarrollar su máximo potencial; y del mismo modo, aunque tenga un gran potencial, si el ambiente no lo estimula, no adquirirá esta habilidad.
Ejemplo: Cuando Cristina y su mamá fueron al supermercado se dieron cuenta de que la pequeña ya alcanzaba los pedales de la bicicleta en exhibición, para su cumpleaños su mamá se la compró y Cristina está aprendiendo poco a poco a manejarla.
9.       El juego es un vehículo importante para el desarrollo y a la vez un reflejo del desarrollo de cada niño/a. Por medio de éste es posible reconocer lo que los niños piensan, saben, les preocupa, lo que pueden hacer, etc., además de que les permite comprender su entorno.
Ejemplo: Aram hace un pastel en el rincón de la cocina. Primero busca la receta, luego encuentra los ingredientes, los mezcla, los mete al horno y le pide a la miss que le diga cuando pasen 5 minutos para poder sacarlo.
10.   El desarrollo avanza cuando niños y niñas tienen oportunidad de practicar las habilidades recién adquiridas y experimentar retos cercanos a su nivel de desarrollo. Para favorecer el desarrollo es necesario reconocer lo que ha adquirido y generar oportunidades para practicarlo, así como brindarle experiencias que le representen un reto alcanzable y le ayuden a desarrollar un mejor nivel de dominio.
Ejemplo: Durante el fin de semana, el papá de Emiliano le compra un rompecabezas de 12 piezas y aunque no pudo armarlo solo, si lo hizo con la guía verbal de su papá.
11.   Los niños y las niñas demuestran su conocimiento de diferentes maneras y aprenden de diferentes formas. Por ello es importante y necesario conocer con detenimiento a cada uno de ellos para utilizar las estrategias y condiciones que requieren para favorecer su aprendizaje.
Ejemplo: al final del recreo, la maestra les pide ayuda para llevar los vasos con agua a la cocina. Hugo y Rodrigo se ofrecen a llevarlos. Hugo toma cada vaso y en el piso los mete uno dentro del otro (como ha visto hacerlo a la miss) mientras que Rodrigo toma la charola y los acomoda uno al lado del otro (como trajeron los juguetes pequeños de la sala).
12.   Los niños y las niñas se desarrollan y aprenden mejor cuando tienen relaciones seguras y consistentes con adultos responsivos y oportunidades para entablar relaciones positivas con sus pares, estas relaciones son vitales para una buena autoestima, auto-eficacia, resolución de conflictos y habilidades de socialización.

Ejemplo: Irmin se atreve a subirse y “echarse” por la resbaladilla más alta, pues su maestra está enfrente y le dice “yo te agarro, no tengas miedo”.

Referencias:
Butterfield, P., Martin, C. y Prairie, A. (2004). Emotional Connections: How relationships guide early Learning. Washington: Zero to three Press.
Frías, C. (2009). Guía para estimular el Desarrollo Infantil, del primero a los 3 años de edad. 2da. Edición, México: Trillas.
Miller, K. (2002). Cosas que hacer para entretener a tu bebé. Ed. Paidós.
Pastor, R., Nashiki, R. y Pérez, M. (2011). El desarrollo y aprendizaje infantil, y su observación. Facultad de Psicología-Puentes para crecer.